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Raspón 370

A la vuelta de la esquina corre desde atrás sí, mira mas allá palabras a tiempo y siempre 4 Torres de cartón sube y baja ascensor de espejos con vista verde y corazón contrario Por última vez y cuando se te cante sigue dando mas siempre mas. // 2021 Años después vi que lo lograste. Gracias por no rendirte.

Raspón 1243

Al otro lado del cielo, un amigo corbata soñador,  difícil de encontrar. Un papel que se abre cada vez que se siente pero no es simplemente eso, claro está, de él sale como una cucharada de respuestas. Posiblemente lo vea como las mañanas llenas de calor y ahí está, ultimando ese libro, dándole la última pitada a ese sentimiento o fabulando amores que son ciertos. Y ese amigo sigue ahí, al otro lado del cielo cada vez mas cerca, cada vez mas alto y un poco mas cerca del techo. // 2021 Seguís sin tener techo sky the limit

Dolor

Sentir de carne, mandato humano. Enriedo plegarias a un sol naciente, pero sangro lamentos. Una mueca distinta no se hace presente, y el mundo que ya ha sido planeado me pide perdón por no estar listo. Aún recuerdo poesías de mañana y esto solo es un preludio del llanto. Misteriosa soledad se puede encontrar esa que te da la mano e hinca una lanza abajo del pecho te deja ahí, clavado en el piso, dibujando algo, que posiblemente sea alguno de los 40 solo con sangre pintas y pinceles de uñas,  el tintero tu herida. -Te permitiré escribir tanto como puedas te daré tanto aliento que no pararás cuando en un último derroche de rojo gritarás por mas vida solo estarán esos brazos de soledad que te servirán de bufanda entre tanto frio-. Qué pena el penitente, solo vomita llanto y palabras. Qué duerma o que despierte de este sueño.

Des-tierra

A doscientos de kilómetros de casa donde el horizonte es eterno, la humedad se adentra en los huesos y el brillo de la llanura palpita, se encuentran dos nubes que de vez en cuando dan sombra y otras veces lloran. No conocen la distancia ni sienten el olvido porque ellas siempre están en casa. Charlan con el cemento y cambian de forma para alegrar a las plantaciones. Pero son solo dos nubes y están solas por eso de vez en cuando dan sombra y otras veces lloran.

Congoja crepuscular

Unas gomitas un par de soles todos apilados  sobre la mesa en el jardín al fondo  una duda común entre amigos destroza los pequeños chocolates con una guitarra y la voz de un hombre afina placeres de bocas tristes y días nublados.

Fiebre de domingo por la tarde

No te preocupes si está nublado hoy el sol puede salir en la esquina, acá o en el infinito. ¿Vas a sonreír cuando lo veas en la vereda? Mirá que él te va a estar esperando, no hay mas árboles ni hojas que te lo oculten, hoy podés verlo, hoy podés.

Dolor de ciudad

El paisaje de la ciudad me inunda con rostros que desaparecen.  Me inserto en una rutina de olvidar caras al paso  mientras pido que solo una de ellas quede en mi memoria,  que perdure por los tiempos. ¿Cuántas veces nos habremos cruzado antes de conocernos? Esquivo los cordones,  líneas de baldosas y semáforos  -de nuevo siento esa necesidad de irme-.  Irme más allá,  lejos,  donde el sol no me alcance  o el viento no me despeine. Miro hacia la derecha y nada pasa,  giro a mi izquierda  solo veo malabaristas de maletines y ciclistas del tiempo  que solo buscan llegar rápido a la rutina. Decidí no pisar más acá,  irme al norte,  al sur,  a donde no sale el sol y pueda ver el atardecer todo el tiempo. ¿Nos reconoceremos en el horizonte?