Dolor
Sentir de carne, mandato humano.
Enriedo plegarias a un sol naciente, pero sangro lamentos.
Una mueca distinta no se hace presente,
y el mundo que ya ha sido planeado me pide perdón por no estar listo.
Aún recuerdo poesías de mañana y esto solo es un preludio del llanto.
Misteriosa soledad se puede encontrar
esa que te da la mano e hinca una lanza abajo del pecho
te deja ahí, clavado en el piso, dibujando algo, que posiblemente sea alguno de los 40
solo con sangre pintas y pinceles de uñas,
Enriedo plegarias a un sol naciente, pero sangro lamentos.
Una mueca distinta no se hace presente,
y el mundo que ya ha sido planeado me pide perdón por no estar listo.
Aún recuerdo poesías de mañana y esto solo es un preludio del llanto.
Misteriosa soledad se puede encontrar
esa que te da la mano e hinca una lanza abajo del pecho
te deja ahí, clavado en el piso, dibujando algo, que posiblemente sea alguno de los 40
solo con sangre pintas y pinceles de uñas,
el tintero tu herida.
-Te permitiré escribir tanto como puedas
te daré tanto aliento que no pararás
cuando en un último derroche de rojo gritarás por mas vida
solo estarán esos brazos de soledad que te servirán de bufanda entre tanto frio-.
Qué pena el penitente, solo vomita llanto y palabras.
Qué duerma o que despierte de este sueño.
-Te permitiré escribir tanto como puedas
te daré tanto aliento que no pararás
cuando en un último derroche de rojo gritarás por mas vida
solo estarán esos brazos de soledad que te servirán de bufanda entre tanto frio-.
Qué pena el penitente, solo vomita llanto y palabras.
Qué duerma o que despierte de este sueño.