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El día de la lealtad

Soy uno entre tantos que tienen un nudo en la garganta. Soy de esos tontos que temen ilusionarse,                                                                    porque han crecido perdiendo. Soy parte de esas que hace tiempo ya tienen los pies bien adentro de la fuente. Se me caen de las manos la cantidad de pibas y pibes que hoy no están por culpa del sistema. La sangre me hierve se me cae una lágrima                                        grito                                                   -grito fuerte- pero hay algo que no se va,             ...

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Laura es una persona muy especial, desde que tiene recuerdos sabe que su cabello le llega hasta las rodillas, y cuenta la leyenda que lo perdió una vez que se atrevió a querer a una persona que no la conocía. Muchxs creen que Laura era rara, que su destino iba a ser  descosido, que probablemente no le creciera más el pelo, pero lo que no sabían era que ella había construido una casa de textos que ella misma había escrito, tan fuerte era esa casa que no había poesía que no se sacará el sombrero al pasar. La casa de Laura era atrevida en los momentos justos, desfachatada y cariñosa, llegaba a los lugares comunes cuando era necesario y encontraban al final sólo aquellxs que no estaban empachadxs.  Ahora bien, dicen que Laura perdió todo su pelo en un instante, apostando todo a que podía arrebatarle la mirada a esa persona. Ella, como muchxs otrxs que han andado por los pasillos de las cartas escritas a quieres transitaron por su cuerpo, quedó herida, y por eso tiene un espacio t...

Borrador N°30 *PUBLICADO*

Por fuera de los márgenes de las hojas veintiuno escribe el final de los versos que compone con tanto cariño. Por cada palabra  recuerda los gestos que le han marcado y registra con trazo firme las ideas que se destilan de su mente, entre ellas vamos a seguir luchando . Veintiuno escribe, pero su oficio no es ser poeta, -mi poesía, son mis actos- dice,  y sigue agitando sus ideas. Posiblemente veintiuno  poco entienda de la vida, de las hojas caídas en otoño, de soñar por las noches o de escribir cartas,  pero tiene un par de certezas que guarda en su bolsillo derecho del pantalón y revisa por las noches cuando tiene dudas. Veintiuno suele intentar hablar con el viento y cuando puede tomar un té con él, de dónde vienen hacia dónde van es lo que dicen siempre. Que vamos a soñar, que vamos a creer, que libres serán quienes quieran crear.

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Saber que los huesos las montañas la bruma la noche la piba que extraño están lejos me remite a un momento que todavía estoy madurando.  -Dejenme que les diga de una buena vez que el viento nos hará crecer, que hoy mañana y pasado seguiremos luchando.- Creemos en las conversaciones de los grillos que escuchamos tras las paredes, creemos en esa tonta y posible ilusión de algún día hacer la revolución y poder darles a esxs pibxs una vida digna. Tomo otro vaso de cerveza con la soledad y me pregunta qué se siente estar así de vivo, qué se siente cuando nos da hipo de tanto abrazar, qué problema habría si algún día sólo nos queda el futuro. No habrá respuesta, por mi no lo habrá. No estamos en posibilidad de revelar los secretos más profundos nuestros, habrá un momento para cada unx y ahí viviremos.