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Mostrando entradas de marzo, 2015

Té de casa *PUBLICADO*

En esta casa popular existen sueños ordenados todos por fecha de nacimiento en un cajón del armario titulado -mañana-, de vez en cuando salen a pasear dan vueltas por las calles, se ensucian se agrandan tiemblan o sueñan. También existen sueños caducos olvidados, rotos o defraudados frustrados de su imposibilidad de solo ser, y cantan serenatas de caminos nocturnos que hacen a los sueños vivos esforzarse por salir mañana a la vereda. En esta casa popular, aparte de sueños, se pueden encontrar amigos ubicadas en la biblioteca de lo-que-somos y que escriben en sus cuerpos las intervenciones que hicieron en nuestra vida, escriben con abrazos para demostrar cuán profundo es/fue lo nuestro y no les tiembla el pulso para decirnos de vez en cuando: acá estamos. En esta casa popular habitan y existen muchas cosas que viven el cotidiano como último, una casa donde no sobran niños ni poetas, donde teoría se confunde con la práctica, donde el mundo no gira, da...

Ven ci dos

Desde que desperté -hace ya tres meses- pienso en dejar el sueño atrás, guardarlo en un bolsillo de recuerdos así poder retomarlo en otra velada, aunque dudo de hacerlo puede que guarde ese sueño solo por ser en realidad una pesadilla. Y recuerdo que antes de esta lluvia prometí que esa sería la última que la pasaría vacío, pero ahora tendría que mencionar que todavía no ha dejado de llover, que ha sido la lluvia más duradera de los últimos 50 años, que las inundaciones se han llevado hasta la esperanza de mi amigo, y que hoy esta historia parece escrita por Gabriel. La pregunta sobre el vacío se confirma cuando somos la respuesta pero no de esa persona. Mentiría si digo que esta noche no me siento mal, posiblemente sea porque dentro guardo algo que puede llamarse sueño, pesadilla, también vacío o lluvia, aunque simplemente creo que haya lo que haya hoy está vencido.

La primera y última tarde de febrero MALO QUE FANTASMA

Un espiral se dibuja en el margen de la hora -se siente como la libertad misma-. Resalta en momentos de indiferencia en conversaciones absurdas con personas que fueron trascendentes. Y la situación nos postula aquí medios-muertxs, medios-vivxs flotando en un sentimiento que no se espera que recorre nuestras venas con furia y dolor, un abrazo nunca dado, un abrazo nunca recibido el sueño de la identidad y la utopía de la vida ¿Dónde estás espiral, que las suturas no te encuentran?

Lo que nos dejó el comienzo del otoño *PUBLICADO*

Los días de la vida: se escriben con verde, caminan con zapatos de cuero marrón, saltan los charquitos de la vereda como si fueran rayuelas, sueñan con nubes multicolores de azúcar, almuerzan esperanzas de arroz para luego amasarlas a la siesta, y se sorprenden cuando encuentras poemas en los bancos de las plazas y ven a sus portadores entregarlos con la mitad de corazón que les queda. Los días de la vida son pocos, pero aman sin saber que hay poetas que creen que para querer es preciso sufrir.