Vol ando *PUBLICADO*
I
Debo admitir que nunca soñé con volar,
probablemente sea porque no tengo alas.
-No es necesario- dijo contundentemente,
y me quedé pensando toda una temporada.
Será que siempre me gustó confiar en mis pisadas,
embarrarme
y mirar el cielo desde el pasto.
También puede ser que solamente tuve miedo de caer.
II
Como no sabía/podía volar me puse zapatillas de tinta,
para escribir con mis pies algunos versos
que me permitirán conocer
otros lugares,
sonrisas,
atardeceres,
sueños.
III
Cuando pude, construí puentes con mis palabras,
algunos son tan firmes como la certeza que tengo en ellas,
y otros tan débiles
como la timidez que tuve de expresarlas.
Hay caminos innecesarios,
tantos como esas veces que dije de más,
y faltarán atajos
por no haber dicho las cosas en su momento.
IV
Tejeré historias con lanas de versos
que unan caminos abrigados
por si en la altura nieva o las palabras no alcanzan.
Habrá caminos inconclusos,
tantos como lugares a los que decidí no construir
o a los que intenté llegar y no me esperaban.
V
Estos caminos podrán ser recorridos aún sin calzado,
su gentileza
permitirá recorrerlos todos sin gastarse la suela
y como peaje sólo habrá que regar las flores serranas
-esas que crecen aun entre piedras-
que nos llenan de colores
los atardeceres.
VI
Cada palabra será un cimiento para cruzar el Atlántico
y llegar a África,
o hacia donde queramos.
También hay miradores de nubes,
por si llegamos alto,
para descansar y revisar lo recorrido.
Si, llegamos, porque es de todos,
o por si alguien no sabe/puede volar
también tenga su oportunidad.