Mi sueño
Comienzo esta carta cargándola de sentido.
Te lo digo amigo porque es necesario aclararlo,
ya hace un pequeño tiempo que estoy en esto
y siento que no nos entendemos.
Hoy me despierto
pensando en qué hacer para que mejoremos este mundo,
-me cansé de quejarme-
/antes esperaba que sea noche para irme a dormir,
y luego despertar
para esperar
-otra vez- la noche.
No importa si pierdo o empato,
se me hace tan difícil escribir esto como escribir sobre bicicletas,
y pedaleo ideas en el aire
-capaz así llegue a algún lado-.
No voy a abandonar
quiero que veamos un mundo diferente
que lo amasemos en cada respiro.
Pero si yo no lo puedo ver
no pasa nada
alguien lo verá por mí.
¿Dónde encuentro las palabras?
¿Dónde deposito mis sueños?
Podría intentar responderle al mundo
o rozar el fuego con un poema pareciendo luchador
pero no me alcanza ni para levantar la voz.
¿Qué podrías pretender de mí si soy de los que se levanta temprano y llega a horario?
¿Qué podría pretender yo de revolución si en agosto me olvido del amor?
¿Qué podría pretender amigo, si ni siquiera mi cuerpo sirve para esta empresa?
Pretendo seguir soñando
descubriendo los vientos que ya conoces
y cantándole a la vecina un viernes por la mañana.
Te pido amigo que reflexiones.
Acá solo hay querer,
las glorias no entraron en mi cuerpo,
y en la repartija de aptitudes solo me dieron compromiso,
para no dejar de acompañarte nunca, mi sueño grande.
Te lo digo amigo porque es necesario aclararlo,
ya hace un pequeño tiempo que estoy en esto
y siento que no nos entendemos.
Hoy me despierto
pensando en qué hacer para que mejoremos este mundo,
-me cansé de quejarme-
/antes esperaba que sea noche para irme a dormir,
y luego despertar
para esperar
-otra vez- la noche.
No importa si pierdo o empato,
se me hace tan difícil escribir esto como escribir sobre bicicletas,
y pedaleo ideas en el aire
-capaz así llegue a algún lado-.
No voy a abandonar
quiero que veamos un mundo diferente
que lo amasemos en cada respiro.
Pero si yo no lo puedo ver
no pasa nada
alguien lo verá por mí.
¿Dónde encuentro las palabras?
¿Dónde deposito mis sueños?
Podría intentar responderle al mundo
o rozar el fuego con un poema pareciendo luchador
pero no me alcanza ni para levantar la voz.
¿Qué podrías pretender de mí si soy de los que se levanta temprano y llega a horario?
¿Qué podría pretender yo de revolución si en agosto me olvido del amor?
¿Qué podría pretender amigo, si ni siquiera mi cuerpo sirve para esta empresa?
Pretendo seguir soñando
descubriendo los vientos que ya conoces
y cantándole a la vecina un viernes por la mañana.
Te pido amigo que reflexiones.
Acá solo hay querer,
las glorias no entraron en mi cuerpo,
y en la repartija de aptitudes solo me dieron compromiso,
para no dejar de acompañarte nunca, mi sueño grande.