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Raspón del 24

Llegando a los 30 encuentro la lista que escribí a los 20, u na enumeración de cosas que hice y otras por hacer. Llegando a los 30, encuentro la felicidad en el mate de la mañana, en los abrazos que reparto discrecionalmente, en las cosas que elijo decir o callar. Podría estar toda la tarde chequeando la lista, pero todavía tengo que regar las margaritas que heredé de mí abuelo, probablemente ya quemadas por el sol, y también abrir las ventanas para ver si entra alguna idea aparte de calor. A su vez, las cosas en la casa siguen igual: los platos, la cama, el techo. Todo sigue dónde debe estar salvo las anécdotas. Perdón, pero te recuerdo que soy de esos que recuerdan su primer asado, allá por 2005 y un padre contento. Soy de esos que en su momento romantizaron jugar con soldaditos, palos y piedras porque era lo que había aparte de imaginación, y hoy usan su imaginación para dejar de pensar en tirarle palos y piedras a los soldaditos que cuidan a los que nos hicieron mierda. Soy de esos...

Querido yo futuro

Un día de calor capaz no entiendas la rutina probablemente te arda la sangre y puede que se cierren puertas -aquellas que alguna vez supimos abrir-. Un día de tristeza puede que te anticipes a lo terrible -ojalá sea evitable- y aun así encontraremos una mano amiga. Bueno será,  que recordarás por qué nunca terminaste                Fugaz estrella escarlata,                 así comenzaba otra historia... y una sonrisa teñirá nuestro rostro. Existe la posibilidad que te olvides de escribir de cocinar de intentar no pisar las líneas de las baldosas pero algo habremos encontrado. Solo recuerda llenar el corazón día a día.

Domingo no celeste

Poseo particularmente esta vez y de vez en cuando una duda que soberbia y enorme                   se levanta cuando perdemos. Ayer te hice saber                                   abrazo               que           tu                     quiero y que vivas tanto como quieras. Por último me levanto pensado          no hay nada como tu sonrisa                            o escucharte decir  nuestros derechos ,             y tal vez tampoco haya nada       tan tranquilizador como tu voz                 o tan hermosamente atroz para mí como verte luchar.

Corazón

Me dijeron que cuide el corazón que podría dañarlo que una herida podría romperlo y me dolería. Con los años me gusta saber que poco me  interesa cuidarlo y que la mejor forma de cuidarlo es repartiéndolo     /en cada viaje     /en cada idea     /en cada amigo. Entregarlo en partes y ponerlas  en cada esquina para saber cuál es el camino de vuelta a casa. Que aburridos los corazones impolutos, libres de barro y raspaduras esos que se olvidan de vivir por solo cuidarse y qué maravillosos esos corazones parchados,  tejidos,  que adoptaron otros, los sumaron a sus cuerpos Frankenstein  y resuenan en cada latido.

Agenda compartida *PUBLICADO*

-Me voy a poner a escribir porque llorar todavía no puedo.- Así recomenzó el capítulo del artista y del curioso escritor. Reconozco la sonrisa de despedida desde hace tiempo, dijo. Una cicatriz  que demuestra que aunque dolió también supimos rearmarnos (esos almuerzos de noviembre). Y aunque todavía no sepa responder al cómo estoy de cada mañana, me alegra que me preguntes. Que deje huellas bonitas en cada trazo,  en cada imagen, en cada consejo.                       -este también es mío-.

Kizuna *PUBLICADO*

Dos líneas nacen de alcanzar me. Dos líneas se cruzan. Nuestros caminos, nuestros sueños infinitos. Una línea sostiene ideas que construimos. Otra línea llega al reverso del corazón, nuestro hogar.

Amigos *PUBLICADO*

Me preguntan si escribo  -hasta de una forma solemne-. Pediría perdón, pero nunca me sentí escritor. Será que nunca fui tan bohemio. Será que nunca fui un gran lector. Será que siempre  me puse los mismos lentes  para ver el mundo,  los del cariño y amabilidad. Y nunca, pero nunca,  me gustaron las palabras difíciles,  y exijo juicio para aquellos que...  ¿Para qué hablar de esos? Eso sí,  dedico día a día a amasar palabras,  hornearlas  con algún verbo que me encontré cruzando la Colón  y servirla todos los jueves  con la esperanza de esta semana  haber cocinado mejor          /para ellos          /para la gente del barrio          /para mis amigos de merienda                                         -para todos hay lugar-. Y espero  algún día,...