Grave edad
¿Alguna vez caíste profundo tan profundo que ya no había dónde caer? Esperas rozar con algo que desacelere la caída, también poder respirar tranquilo -porque el bobo late como nunca- y las lágrimas se elevan hacia arriba como si tu pena fuera aún más liviana que tu ser. Igual no tengas miedo no te desesperes no pierdas la vida que todavía podés tocar fondo y allí te espero para ir a las nubes porque algún día en vez de caer volaremos.