Te impide los diminutivos
Me enseñó
a guardarme los recuerdos en los bolsillos
catalogando a cada uno por fecha y tamaño
así entran todos.
La persona que me enseñó
a sacar de mi bolsillo
los recuerdos que me pesaban
tanto que no podía caminar,
relata los viernes por la mañana
cómo tomar un té con miel
de a sorbos
y evitar la melancolía
-beba muchacho,
un respiro de acordes lo espera- dijo.
La persona que me enseñó
a decir dos palabras seguidas
toca solos de guitarra
en puentes y techos de casas,
revuelve
en sentido horario
las lágrimas que dejó un amor contrariado,
y descansa
luego de arroparnos y contarnos un cuento
en donde el final
siempre termina
con un "las cosas se pueden cambiar".
La persona que me enseñó
a decir con poemas
que entre la realidad y la fantasía
existe una verdad,
sabe que esas solo se encuentra en una sonrisa
y se sueñan de mañana.
La persona que me enseñó
está conmigo,
atiende al abrazo que pretendo,
y cambia todo lo que deba ser cambiado.
a guardarme los recuerdos en los bolsillos
catalogando a cada uno por fecha y tamaño
así entran todos.
La persona que me enseñó
a sacar de mi bolsillo
los recuerdos que me pesaban
tanto que no podía caminar,
relata los viernes por la mañana
cómo tomar un té con miel
de a sorbos
y evitar la melancolía
-beba muchacho,
un respiro de acordes lo espera- dijo.
La persona que me enseñó
a decir dos palabras seguidas
toca solos de guitarra
en puentes y techos de casas,
revuelve
en sentido horario
las lágrimas que dejó un amor contrariado,
y descansa
luego de arroparnos y contarnos un cuento
en donde el final
siempre termina
con un "las cosas se pueden cambiar".
La persona que me enseñó
a decir con poemas
que entre la realidad y la fantasía
existe una verdad,
sabe que esas solo se encuentra en una sonrisa
y se sueñan de mañana.
La persona que me enseñó
está conmigo,
atiende al abrazo que pretendo,
y cambia todo lo que deba ser cambiado.