De vuelta

Debajo de una gran nube
me encuentro viajando
a contramano.
Solo espero
que el viento me guíe
o sentirlo dividirse al rozar mis manos.
Me pregunto qué es el cielo,
cuando los ojos de esa muchacha se posan en mi sonrisa por ella
y no hay más que nubes revueltas de azúcar acá.

-Te cuento amigo
porque hay una partecita de mi que se ilusiona cuando pasa esto del amor,
dos margaritas al viento y la necesidad de un abrazo tuyo-.

Intento definir
la ilusión
que me corroe con un par de oscuridades,
y no hay más que eso.
Nube,
lluvia en la ventana,
una pelicula -de vuelta- con un final feliz,
y de fondo las luces de la ciudad que se olvidan.

Amo poder escribirles,
porque me acercan un pasito más a sus manos
y me permiten tocarles el bobo con palabras hasta posiblemente hacerles llorar de tanto querer.

Te espero,
abajo de esta nube,
en el patio de mi ser
para tomarnos un té 
quiero.

Me extiendo
y me existo en cada párrafo que le escribo,
para decirte otra vez
lo que se sienten
ver los ojos de esa muchacha como en las lecturas de verano.

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