Domingo no celeste
Poseo particularmente esta vez y de vez en cuando una duda que soberbia y enorme se levanta cuando perdemos. Ayer te hice saber abrazo que tu quiero y que vivas tanto como quieras. Por último me levanto pensado no hay nada como tu sonrisa o escucharte decir nuestros derechos , y tal vez tampoco haya nada tan tranquilizador como tu voz o tan hermosamente atroz para mí como verte luchar.